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Sutura urbana en Cerdanyola

Tras muchos años de funcionamiento y muchas ampliaciones, la central térmica de Sant Adrià del Besòs, ha sido sustituida por una mucho más eficiente y mejor integrada, dejando una "ruina industrial" con tres chimeneas de mas de 200 m de altura de las que cuelgan tres calderas de mas de 80, y una gran nave donde se alojan las tres correspondientes turbinas, además de un entorno industrial con las primeras chimeneas, las naves iniciales, o los tubos de refrigeración que se meten hacia el mar.

La importancia estratégica militarmente hablando de una central térmica para el suministro eléctrico de una ciudad importante como Barcelona, provocó el deterioro del entorno, en especial del litoral adyacente, cortando la continuidad del paseo marítimo, y plagando la costa y las playas de pirámides de hormigón armado como defensa ante un hipotético ataque por mar.

Integrada en el centro de una zona industrial que cada vez ha ido dejando de serlo a causa de la presión de los municipios por recuperar sus zonas costeras y expulsar estas actividades, la necesidad de darle un nuevo uso, y conseguir una estrategia que actúe como polo atractor de personas que recuperen la condición urbana de la costa, se fusiona con la voluntad de los vecinos de conservar las tres chimeneas que ya forman parte del skyline de Barcelona.

En este contexto, la propuesta busca transformar la instalación en un museo de la energía aprovechando la capacidad didáctica de la gran infraestructura, conservando una de las calderas y una de las turbinas, además de  incorporar un centro de investigación de nuevas energías gracias a la gran exposición al sur para captar energía solar, y la altura de las chimeneas para captar energía eólica entre otras.

El programa demandaba también incorporar un centro de arte contemporáneo, utilizando la sala de turbinas como gran espacio expositivo, los exteriores como zonas de exposición al aire libre, y las plantas bajas como lugar para que artistas puedan crear, enseñar y aprender. Aprovechando esta aportación de producción dentro de un ámbito de exhibición, se busca que los talleres sean un espacio expositivo más, donde los visitantes puedan ver el proceso de trabajo.

La posibilidad de generar una academia donde artistas de todo el mundo puedan venir a experimentar y aprender a este gran recinto, implica completar el programa con todos los espacios necesarios para la gestión del recinto, para la educación y para la convivencia, incorporando  un sistema de viviendas suspendidas en el lugar de una de las calderas, aprovechando el sistema de descuelgue de éstas, comedores comunes, sale de conferencias, aulas...

Por último, con la voluntad de dar continuidad al paseo marítimo, y recuperar unas playas que durante muchos años han estado vetadas, se eliminan dos de los cuatro tubos de refrigeración adaptando los otros como rompeolas que permitan crear una playa mas tranquila, se convierten los depósitos al aire libre en pequeñas piscinas de agua salada, y se crea un nuevo paseo que rodea esta nueva playa fundiéndose con el espacio de exposición al exterior.